viernes, 17 de junio de 2016

De cómo me curé una lesión de cintila iliotibial de 18 años

Hace tiempo que quería escribir está entrada, concretamente desde el mes de octubre, pero demasiados intentos infructuosos de curar mi tendinitis de cintilla iliotibial vividos a lo largo de 18 años, hicieron que prefiriera esperar hasta el final de la temporada para dar por cerrado este capítulo.

El 12 de junio tenía que haber corrido mi primer trail, pero 10 días antes, recibí un mail diciéndome que la habían trasladado al 7 de noviembre, así es que este debut tendrá que esperar.

Era tras esa carrera cuando yo quería haber compartido cómo ha sido el proceso de curación porque como os digo, han sido demasiadas las ocasiones en las que  he recibido tratamientos que aunque han sido hechos con la mejor voluntad y me han relajado la pierna, ninguno había llegado a la raíz del problema.

El pasado mes de septiembre empecé a entrenar con David Sáez y esa decisión ha marcado un antes y un después en mi proceso corriendo. Fue él el que me sugirió intentar la EPI para tratar mi fascia lata o cintila iliotibial.


Un poco de historia


Hace casi 20 años a finales de 1996 cuando todavía era bailarina, sufrí un accidente de tráfico en el que me destrocé una pierna. Como la mutua y la Seguridad Social querían que me pusiera trabajar cuanto antes, intenté muscular mi pierna mucho antes de lo que correspondía y a hacer cosas que no debía haber hecho. Yo intenté buscar a alguien que me orientara, pero no lo encontré y estando un día en la piscina, sentir un pellizco en la rodilla.
Durante varias semanas no podía ni subir, ni bajar escaleras... ¡no podía ni sentarme en el vater sin dolor! Cuando me encontraba con unas escaleras muy largas que hay junto al teleférico en Madrid, me echaba a temblar. Literal.
Unos meses después el dolor empezó a mitigarse y acabé llevando una vida normal hasta que unos años después decidí empezar a practicar senderismo y en subir y bajar montañas volvió a despertar la lesión, así es que tuve que empezar a utilizar palos para poder hacer las excursiones.
A lo largo de los años, fui probando con diferentes tipos de masajes y terapias, pero como os comentaba al final algo hacía que el dolor volviera.
En enero de 2014 empecé a correr de manera más o menos continuada y cuatro meses después la lesión volvió a despertarse. Fui controlando la durante unos meses hasta que empezó otra vez a ponerse peor, pero justo conocí a la vez y me sugirió que probara, así es que decidí dar una última oportunidad a la posible población de mi cintila.
¡Pensad que habían pasado 18 años!


Encuentro a Roberto Martín

Empiezo a buscar información en Internet y hablan de dos sitios. Algo de mí leer que me llevó a la clínica de Roberto Martín en Getafe.
Allí me propusieron además de hacerme EPI directamente en la cintila, añadir punción seca, rayos no recuerdo de qué tipo y una maquinita que me daba unos golpes que dolían muchísimo. De esta manera acelerábamos un poco la curación.
Una de las cosas buenas que tiene esta terapia es que no necesitas dejar de entrenar, solamente las 48 horas posteriores a hacerte la sesión y que por lo que había leído que la mayoría de las personas con unas cinco o seis sesiones estaban curadas.
Recuerdo cuando me preguntó que cuando me la había hecho y al contestarle que 18 años, el pobre soltó un taco. Claro, nunca había tratado una lesión de cintilla tan antigua. Imagino que era convertí un poco en un reto para él.





Con Roberto Martín y su pedazo de equipo


En las ecografías se veía que mi tendón era un auténtico churro. Lo que iba hacer era pinchar con una aguja y hacer unas descargas que obligaban al tendón a regenerarse. 
Me hice una sesión, dos, me hice la tercera sesión y ahí es cuando ya esperaba empezar a notar resultados, pero no sentía que pasara nada especial. Así es que hablaron Gonzalo, el fisio encargado de mi caso y él e introdujeron algunos cambios.
Y zassssss.... Empecé a notar la curación...
Una de las cosas que más me gusta de su manera de trabajar es el enfoque tan global que le dan, atacando desde varios frentes y si le dices que te duele en 1 cm concreto ellos van a buscar qué es lo que puede estar pasando ahí.
Para ir corriendo pero dándome menos caña, entrené dos o tres veces en su máquina Alter G. en ella puedes correr pero con menos gravedad con lo cual las articulaciones sufren mucho menos.
No recuerdo si al final me di 5 o 6 sesiones. Yo creo que fueron cinco y me citaron una sexta pero cuando hicieron la ecografía... ¡es que el tendón ya estaba genial! Así es que no hizo falta hacer la última sesión de EPI.


Aquí tenéis una foto con el antes y el después de mi cintilla iliotibial. Fijaos el churro de arriba y el precioso tendón de abajo







Me dieron el alta, con unos deberes en forma de ejercicios diarios para hacer durante mucho, mucho tiempo.

  • A los pocos días corrí un 10 K bajando mi tiempo, seguí entrenando y me decía, ahora me va salir la lesión, ahora me va a salir la lesión, pero no.
  • 3 meses después volví a hacer otro 10 K y ahí cumplir mi sueño de bajar de una hora. Otra vez esperaba a que en cualquier momento volviera a doler, pero nada de nada.
  • 3 meses después ya 6 después de acabar con ellos, corrí otro 10 K fenomenal y también sin dolores.

Y hasta hoy, nueve meses después. 


Declaro oficialmente superada mi lesión de cintilla iliotibial :)

Para mí, como para todos los que amamos correr, poder hacerlo sin dolor, es un sueño. Al menos este dolor, ja, ja que otros van apareciendo…

Quiero volver a dar las gracias a Roberto Martín y a Gonzalo por ayudarme a superar una lesión que me ha acompañado durante demasiado tiempo y que me ha coartado personal y deportivamente  en muchísimas ocasiones. 

Os lo recomiendo sin duda, ya os digo que esa manera de trabajar global no es fácil de encontrar para los deportistas que como nosotros, no somos profesionales.



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jueves, 12 de mayo de 2016

La carrera de la mujer 2016

Este domingo corrí mi segunda carrera de la mujer. Esta es mi crónica:






Hace 26 meses me animaron a hacerlo dos personas que curiosamente ya no corren. Nunca hubiera imaginado que yo iba a competir, de hecho es que ni me veía corriendo por la calle. ¡Y mírame 2 años después!







Los niños se quedaron con Dana, su antigua cuidadora que me echa un cable de vez y cuando y con ello, no sabe cuánto bien me hace y me fui para la zona de la carrera.

El día se presentaba tremendo. Ya antes de empezar la cosa estaba así:




La calle Princesa esta llena: eramos unas 32.000 mujeres y unos 50 hombres, ja, ja. Se habían colado ya que esta carrera es sólo para mujeres...

Me coloqué en el cajón de menos de 40 minutos porque animada por Rodrigo al que le comenté que no sabía que hacer, si ir a divertirme o salir a muerte y él decirme: Mamá ¡a muerte! iba a aprovechar que eran poco más de 6 km para hace marca personal.

Pero tras el disparo de salida, ayyyyy, había mujeres andando en el cajón de 30 minutos. Dificultaban a todas las que corríamos, la verdad es que no lo entiendo muy bien, en fin...

Fui bastante bien; pude con la cuesta de Gran Vía, con la de Alcalá, pero olvidé otra en Ferraz y esa me sentó muy mal. Además es que no sé porqué, pero las subo muy rápido. quizás me da miedo "que me pese el culo" y le doy caña, ja, ja.

Llovía y hacía frio. Me dolían mucho las manos, pero me la tomé en plan épico y a por ello. Cada vez  siento más que corro por los que no pueden correr y eso me motiva mucho.



Esta carrera se la dediqué a Carmen, un amiga y compañera que acaba de morir con 45 años
 por ELA.


Llegué a meta haciendo un tiempo de 5:53 por Km, mi mejor marca en carrera y sobre todo sin dolores (amo a Roberto Martín y a Gonzalo).

Busca un toro desbocado en el segundo 55 por la parte central y con chaleco verde. Esa soy yo intentando entra a tope, ja, ja.



video








Fu una pena el mal tiempo ya que la postcarrera siempre es genial: bailamos a pesar de la lluvia, nos reímos, pero cuando salió OBK a cantar empezó el diluvio universal y ya me rendí: ¡había que retirarse!

Por cierto, homenaje especial a Doña Pepa, yo quiero este espíritu cuando sea mayor. Lee, lee:





Ya en casa aun poco más seca y calentita pude hacerme una foto: te juro que antes no sentía las manos.
Es alucinante cómo es mi sonrisa tras las carreras. Soy la Eva de pequeña que se reía y jugaba. Estas cosas que da el correr.









Edito unos días después porque acaba de llegarme el diploma con clasificación y tiempos y oye, no está tan mal para ser 32.000 mujeres quedar entre las 1500 primeras... :)









Próxima parada: ¡Mi primer trail! 12km en el trail de Lozoyuela 

sábado, 16 de abril de 2016

La carrera del Ensanche de Vallecas o cómo salí de mi 1ª crisis runner

El domingo 10 de abril corrí de nuevo un 10K. La carrera del ensanche de Vallecas, es una carrera no muy grande, organizada por la asociación de vecinos del barrio y en la que el año pasado no pude participar por estar lesionada. En ella te encuentras a tus vecinos, a gente que conoces de vista porque te l cruzas corriendo y eso es muy divertido. Es como ser de una tribu dentro del barrio.








Era mi 2º objetivo del año. la iba a preparar a tope, peeeeero...

Durante la anterior carrera, el trofeo Paris, sucedió algo que no comenté en el anterior post porque no pensé que fuera a tener consecuencias, pero me equivoqué y mucho.
Cuando estaba más o menos en el kilómetro siete y además empezaba a llover más fuerte, sentí una crisis mental, igual era el famoso muro pero a escala de un 10 K,  no lo sé. El caso es que como estaba haciendo un gran esfuerzo por mantener mi velocidad por debajo de seis minutos, de repente sentí que lo estaba pasando demasiado mal, me pregunté si de verdad merecía la pena simplemente por el placer de correr, tener que pasarlo también muy mal.
Pensé que yo no quiero sufrir tanto.

Pero bueno, parece que me equivoqué y ese pensamiento que duró unos segundos, dejó un gran poso en mí y me ha afectado durante los dos meses posteriores. Además tuve una infección muy fuerte en la boca y tuve que tomar antibiótico durante siete días por lo que el cuerpo se resintió mucho y unido a mi estado mental con respecto a correr, ha hecho que viva que mi primera crisis Brunner. Por lo que he leído es muy habitual que esto pase en algún momento.

Hace más o  menos 1 mes, le pedí a mi entrenador que bajáramos el ritmo: no quería seguir entrenando con la presión de seguir bajando mi marca personal por lo que he estado con un entrenamiento muy conservador y perfecto para como yo me sentía.

Así es que me acerqué a la carrera del ensanche sin saber que era lo que iba a pasar: decidí ir sin la idea de mantener la marca de sub 1, ni acercarme. Iba a correr como me sintiera, sobre todo quería celebrar que este año no estaba lesionada y podía correrla.

El día amaneció lluvioso y con viento y. Los organizadores de la carrera habían puesto a varios monitores para que cuidaran a los niños de los corredores que lo necesitáramos y allí dejé a Martín y Aitana. Desde aquí quiero agradecerles este apoyo tan necesario para muchos.

Troté un poquito para entrar en calor y me preparé en la línea de salida. Desde el principio fui bastante bien; estaba pendiente de si me dolía algo pero no surgían problemas. Me uní al grupo de 65 minutos, pero al poco tiempo bien que podía ir más rápido, así es que seguí al ritmo que me pedía el cuerpo.








Empezaron las cuestas arriba y abajo clásicas del ensanche de Vallecas, pero sinceramente, una vez que has corrido por el centro de Madrid y la Castellana con todas las cuestas que hay, estás preparado para estos desniveles sin problemas. 

La lluvia afortunadamente se contuvo durante todo el tiempo, aunque el viento nos frenaba. Me sentía bien contenta y fuerte; notaba que todo iba mucho mejor de lo esperado y cuando sentía que me iba a dar un bajón de cansancio, intentaba recordar lo agradecida que tenía que estar por haber superado mi lesión del año pasado, así es que corrí por mí y por todos aquellos que no pueden correr y quisieran.

Llegué a meta cansada y feliz. 








La media fue 6:05 por kilómetro, apenas 10 segundos más que el anterior carrera así es que lo daba por perfecto para mí.

En la semana posterior no he tenido ningún problema físico más allá de alguna ligera sobrecarga que se ha ido pasando con los días, pero sobre todo, sobre todo haber podido correr esta carrera sintiéndome tan bien y a esa velocidad, ha supuesto un chute de energía y confianza que estaba pidiendo a gritos.

Correr tiene estas cosas.


domingo, 10 de enero de 2016

Trofeo Páris: Reto conseguido

Ay, ¿por dónde empezar? Estas semanas me ha sido imposible encontrar el hueco dentro de mi mundo madre, trabajo y mujer-queriendo-asomar-la-cabecita-tras-mil-años-dedicada-a-tener-a-mis-tres-hijos-y-criarlos-un-poco.

Además sabía que hoy sí que sí iba a querer dejar constancia de la primera carrera del 2016:






Mi 3ª de 10 km y mi 4ª desde que en enero de 2013 decidí que correr no iba a ser algo que hacia cada cinco o seis años una temporadita, sino algo continuo en mi vida.
Estos tres meses he seguido los entrenamientos que David, mi entrenador, me ha ido mandando semanalmente.
No me he saltado ni uno y los he aprovechado  a tope aunque hemos tenido el handicap de que debido a las vacaciones de los niños, las tres últimas semanas, sólo he corrido dos días a la semana + 1 de gym en vez de los tres habituales + 1 de gym.
Pero era lo que había y gracias. 
Y bueno, ha dado resultado.

 

Mi reto

Tras volver a las rutinas después de la carrera de la Ciencia en Octubre y comprobar que seguía sin dolerme nada, me di cuenta de que cada vez podía ir más rápido en la series o incluso en las tiradas largas había subido mi media, así es que me envalentoné y le dije a david que ya sabía cuál era mi reto: conseguir bajar de 1 hora en al siguiente carrera. 
Él me dijo que lo veía factible, así es que enfocamos los planes de entrenamiento a lograrlo. 
Pasaban las semanas y todas las distancias y tiempos que me pedía, los lograba e incluso los mejoraba.
Si en algún momento dudé, él supo sacarme de ese charco y convencerme de que si que podría con ello.
Un cambio que he introducido en estos tres meses es estirar prácticamente todas las noches. Yo no suelo hacerlo tras acabar los entrenamientos porque me gusta hacerlos ya en frío y con tranquilidad. 
Además, cuando me dieron de alta en la clínica en la que me trataron la cinta iliotibial me dejaron de deberes para mucho tiempo, tres ejercicios diferentes que tengo que hacer todos o casi todos los días así es que con esa excusa, le he añadido los estiramientos diarios.
Es muy gracioso porque yo, que era bailarina, según pasan los años tengo la sensación de que cada vez soy más elástica ya que tras dejar de bailar, empecé a practicar yoga y Gyrotonic y de verdad que es sorprendente como se puede mantener en incluso mejorar.


Un plus para logralo (cómico)


Ayer, me llama mi hermano que es la persona que se va quedar con los niños durante la carrera y me dice que le ha salido una prueba para un trabajo y que tiene que estar a la 1:30 de la tarde. 
¡Y justo esta carrera es de las que empieza tarde! 
La hora de comienzo eran las 12:00 de la mañana y si todo iba bien yo acababa a la una, la hora exacta a la que se tenía que ir para no llegar agobiado.
Uf, eso me puso bastante nerviosa, pero intenté darle la vuelta y utilizarlo como un impulso más para lograr llegar en el tiempo que yo quería: menos de una hora.
Os podéis imaginar que lo que pensé es en todas las madres corredoras que intentamos llevar esta parte de nuestra vida adelante, la de cosas que tenemos que sortear en nuestro día a día para lograrlo.
Os recuerdo que yo además no tengo pareja con lo que os aseguro que esto es un encaje de bolillos.


El tiempo


Pintaba mal muy mal. ¿Qué esperamos de una carrera que se celebra el día de enero en Madrid? Pues claro que haga frío, que llueva, que haga viento…  Afortunadamente la temperatura ha sido muy buena unos 10°, pero ha llovido y ha hecho viento prácticamente desde las 10:00 de la mañana que hemos llegado para las carreras de los niños hasta la 1:30 que nos hemos ido de allí.



Aquí estoy momentos antes de que empezara a diluviar.



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Los niños


Esta carrera era muy especial porque mis tres hijos y mi sobrino y van a poder estar allí, correr y además luego verme y animarme, cosa que es la primera vez que ocurre.
Los dos mayores de 11 y nueve años han corrido 1 km y los pequeños de cuatro años han corrido unos 100 m.
Han disfrutado muchísimo. Los mayores han corrido fenomenal y ha sido muy curioso lo que ha pasado con Rodrigo ya que cuando a entrar en meta a venido con una cara desencajada y me dicho: Nunca más voy a correr una carrera, por favor mamá, nunca más voy a correr una carrera.
Yo le he dicho que claro, que lo que él quisiera.
Cinco minutos después estaban hablando con su primo de la siguiente carrera que iban hacer...
¿Os suena?





Y los chupetines, como los han llamado allí, verlos correr con esa sonrisa de ilusión ha sido precioso






Media hora antes de empezar la carrera, yo ya me aislé un poco: quería trotar y hacer unas cuantas progresivas. Además es que me gusta tanto disfrutar de ese ambiente que se respira, esa energía, todo el mundo con una moto, ja, ja  ¡Es mi momento!

 

La carrera


Dado que el plan era bajar de una hora busqué desde el principio correr entre 5:55 y 6:00. El grupo hace que corras más rápido así es que sentía que podía lograrlo.

Mi hermano y los niños han estado moviéndose por el parque para ir animándome e incluso han corrido un ratito conmigo. ¡Ha sido genial y se lo agradezco tanto!

  • Los tres primeros kilómetros fue todo muy bien, podía mantener el reno y seguir según los planes.
  • Entre el kilómetro tres y el 5,5 la mente me jugó una mala pasada y me hizo preguntarme ¿qué hacía yo allí intentando correr a esa velocidad? ¿Por qué me metía en esos lios? Básicamente y con hubiera dicho mi abuela: ¿Qué necesidad hay?
  • Entre el kilómetro 5:30 y el 8:30, todo volvió a su cauce y a nivel carrera seguía yendo igual de bien y haciendo cada kilómetro por debajo de seis.
  • Y de repente, empieza a llover muchísimo y noto que entre el 8,5 y el 9, 5 ya casi no puedo con mi alma. Pero por otro lado queda poco y estoy preparada para hacerlo, he entrenado para ello. Sigo corriendo pero la cabeza empieza a decirme incluso que ande en vez de correr. 
  • 500 últimos metros, la recta final cuesta arriba sobre un camino de madera resbaladizo por la lluvia. Empiezo de nuevo a sentir que no puedo, que no puedo, tengo ganas de llorar, siento como desconsuelo, una cosa rarísima. Igual es algo tan sencillo como la tensión arterial o algo así afecta mucho al estado de ánimo, pero su traducción en mi mente es esa.

¡Conseguido!


Y entro logrando según mi cronómetro un tiempo de 00:59:16 (en el de ellos sale un poco más) y logrando así bajar mi marca en 3,5 minutos desde la última carrera y 10:30 desde la anterior (Carrera de los Bomberos)
Consigo recomponerme un poco y además no lloro. ¡Evita, lo has logrado!
Los niños, los cuatro están como locos, Rodrigo me dice que se siente orgulloso de mí, los pequeños me abrazan las piernas. 
Ya lo definitivo es que no me duele ninguna parte del cuerpo. Después de del infierno de lesiones vivido durante más de un año, esto sí que es un sueño, un regalo, un premio ¡la vida!









De la carrera que he hecho hoy, me queda la emoción de haberla vivido con los niños y haber logrado bajar de una hora. También me queda algo a trabajar y es la confianza, yo que siempre me he tenido por alguien que sabe aguantar bien el sufrimiento, dado que esto es elegido, me cuesta manejar lo. 
De hecho, cuando he estado hablando después con mi madre explicándole cómo ha sido el proceso durante la carrera ella misma me ha preguntado con una voz muy dulce: ¿pero entonces por qué corres?
Ay, eso os lo contaré en otro post.







sábado, 24 de octubre de 2015

La carrera de la ciencia 2015: mi 2º 10 k

Una semana después de correrla, encuentro por fin un hueco para contaros cómo fue el que era mi objetivo del otoño.

Como os conté en el post anterior estaba en pleno tratamiento de mi pesadilla desde hace 18 años: tendinitis de la fascia lata o cintila iliotibial.

Cinco sesiones de EPI en la clínica de Roberto Martínjunto a punciones secas, ondas de choque y láser parecen haberla curado, pero como no fio de ella ni un pelo por que ya la he tenido "dormida" en otras ocasiones, prefiero esperar unos seis meses para contaros cómo fue todo el proceso y si de verdad está curada.

Al quitarse ese dolor que te paraliza cuando llevas cierto tiempo corriendo, salió a la luz otro problema: condromalacia. Básicamente desgaste del cartílago de la rodilla, pero como contra eso no hay nada que hacer salvo intentar que no vaya a más, tengo que hacer ejercicios específicos de fortalecimiento TODOS los días.

La razón de haberme decidido por la Carrera de la Ciencia es que por unirme a un club de corredores me regalaron un dorsal y entre todos los que ofrecían era de la más antiguas de Madrid, con mucha historia y parte del recorrido (el peor) ya lo había hecho.
Además la fecha era perfecta para llegar entrenada y sin que el tiempo tuviera por qué ser muy frío

Semana tras semana, David Sánchez, mi entrenador, me enviaba mi plan semanal. Yo sólo puedo correr 3 días ya que los fines de semana estoy con los niños todo el tiempo, pero, vamos, creo que tampoco querría más, ja, ja.
Los otros dos días de diario, uno he ido yoga en casa o he ido a nadar y otro me iba al gimnasio (por fin he encontrado una buena razón para ir ya que lo necesito para correr)

La progresión ha sido suave, más controlada. sintiéndome más segura de cómo avanzaba y sobre todo muy acompañada por David.

Entre él y los fisios reajustaban a veces los entrenos por que lo más importante era curar la fascia. De hecho hasta he cambiado correr al aire libre por esta maravilla en la que puedes hacerlo aun lesionada. se llama Cinta Antigravedad Alter-G. Miradme en acción:


La sensación es una gozada y utilizándola como alternativa en casos de lesión o mucho entrenamiento me parece muy recomendable.


La carrera iba acercándose y yo seguía con miedo, la verdad. Pero tras ver durante una ecografía el espectacular cambio que había dado el tendón llegó la confianza.

Más la que David me daba cada día.
Más la que me aseguraban cada semana en el fisio.

Dana, la cuidadora que me ha ayudado con los niños desde que nació Rodrigo, mi hijo mayor, me había regalado un fin de semana libre, sin niños.
Uf, no sabéis lo que es eso si no sois mamás o papás en solitario. Un regalo que la agradezco muchísimo.

Le llevé a los niños el sábado por la tarde y me fui a mi casa tan plácidamente a prepararme una receta de pasta divina de Fit Happy Sisters dos hermanas que crean una recetas fit muy ricas y fáciles de hacer.
Vi una serie como una reina.
Y me fui a dormir prontito... Toooooda la cama para mí, increíble.
A las seis media sonó el despertador y me levanté como una moto. La previsión del tiempo era muy buena, como unos 15º así es que por ese lado estaba relajada.
Desayuné un croissant integral con mantequilla y mermelada, que toda excusa es buena ja, ja y todavía de noche me fui hacia el CSIC lugar desde el que salía la carrera.

Al llegar miles de personas estaban ya allí y observé dos cosas:

  • La media de edad era alta
  • La cara de felicidad e ilusión era general.


Es lo que tiene correr, que te da una vidilla que el que no corre, desconoce...


Antes de la hora de salida, troté 20 minutos tal y como me dijo David, e hice los ejercicios de fortalecimiento tal y como me dijeron los fiscos (soy muy bien mandá). 
Me preparé de la mitad para atrás y esperé pacientemente y a la vez atacá a pasar por el arco de salida.

A los dos o tres minutos lo hice y puse en marcha mi reloj. Esta carrera empieza y acaba fenomenal cuesta abajo y eso ayuda bastante, porque puedes ir entrando muy bien en ritmo y como yo no soy de lanzarme mucho, pues tampoco corría el peligro de quemarme ahí.
Más o menos a los 3 km empieza la cuesta arriba durante unos 5 km, pero ese desnivel ya lo había hecho en el mes de marzo ee incluso con dolores, así es que no me daba miedo.

Aunque no me gusta hacer la carrera con música, me habían recomendado que intentará estar lo más distraída posible para no pensar en los dolores así es que decidí oírla y me vino muy bien, la verdad.

Ah, por cierto: el objetivo era ir a 6:30 por minuto, pero yo incluso a 6:40 hubiera estado muy contenta.

Lo que ocurrió ese día es que si miraba el reloj tenía que ir frenándome, por que el cuerpo me llevaba más rápido así es que estuve casi todo el tiempo corriendo por sensaciones y eso hacía que corriera entre 5:45 y 6:30.

Cuando todavía me quedaba más de la mitad de la cuesta, empecé a notarme cansada, y ahí tuve que poner en marcha la fuerza mental: siempre me digo que si noticiera tantos dolores por aquí y por allá  podría correr más rápido, ya que me siento en forma y dado que no me estaba doliendo nada, era el momento de demostrármelo.
Y, hala, todo Castellana para arriba. Cuando quedan unos 3 km hay una pequeña recta y de nuevo otra subida no muy larga, pero lo dicho, estaba ya en envalentonada con las cuestas.

De vez en cuando miraba el reloj y alucinaba con la velocidad, pero es que correr en manada como decimos algunos, da una energía increíble; moverte con tantas personas que corren cada uno con su propia motivación es una sensación muy fuerte.

Y de repente ya empezó la cuesta abajo; yo seguía sin dolores aunque eso sí, ya tenía ganas de llegar.

Solamente en el último kilómetro, empecé a sentir ciertas molestias: que si un pie, que si un abductor. Pero como ya estaba muy cerca de la meta no me preocupé y pensé que era lógico tenerlos. El cuerpo se queja, pobre…

Ah, fue muy gracioso porque casi me vine arriba y de repente me vi entrando en menos de una hora, ja, ja Y es que había visto mal la distancia que quedaba y estuve a punto de sprintar, pero me di cuenta a tiempo de mi error y seguí al ritmo que llevaba.

Y ya estaba allí la meta. Ay, qué visión más buena.

Recuerdo lo que pensaba: ¡soy feliz! ¡lo he hecho y sin dolores!

Según mi reloj hice la carrera a 6:15 minutos el km, un sueño. Según el cronómetro oficial fue a 6:21, pero sinceramente me vale más lo que dice mi Garmín ya que es con lo que yo entreno a diario y lo que me sirve de verdad de referencia.

Según eso, hice mi segundo 10 K en 1:02:30.

La anécdota es que no pude recoger mi bolsa hasta que lo hizo prácticamente todo el mundo porque pedí mi ficha para recogerla, menos mal que en la bolsa del corredor había una camiseta muy chula porque aunque hacía muy buen tiempo, ya estaba sudando y se notaba el fresco.





Y aquí me veis, con esa cara de ilusión casi infantil, pero es que correr te trae una de las mejores cosas que haces cuando eres pequeño y es la sensación de correr y jugar.


Estiré un poquito y ya me fui. Como me cuidaban a los niños todo el día aproveché y me fui a ver una película que me encantó: el desconocido. Yo estaba sola en la sala de cine, me pasa en cuando por los horarios en los que yo puedo ir…

En mis sueños, quería irme por la tarde a yoga para así estirar muy bien, pero después de comer fue como si me dieran un ladrillazo y me tuve que ir a echar la siesta. La disfruté un montón porque creo que es la primera o segunda en cuatro años, así estamos las madres sin pareja, ja, ja...


La recuperación ha sido muy buena y solamente he sentido ligeramente el tendón de Aquiles, cosa que me da terror, porque en marzo tras la carrera de los bomberos pasé con el uno de los dolores más horribles de mi vida, así es que el mismo lunes fui a darme un masaje para relajarlo un poco.

Esta semana he entrenado de manera bastante tranquila e imagino que así estaré unas cuantas semanas hasta que empecemos de nuevo el plan para la siguiente carrera que espero que sea en el mes de enero. Ya os contaré cuál será.

Por cierto, que no sé si lo dicho todavía: tengo 48 años. Soy cosecha del 67.


Y como hoy en día la tecnología así, tengo hasta video de mi llegada a meta. Minuto 0:34 por el lado izquierdo y con cara desencajada me encontraréis.




video





El objetivo que tenía junto a mi entrenador, está cumplido con creces (correr en 6:30 y sin lesionarme) y estoy segura de que si no aparecen nuevos o viejos dolores, voy a progresar bastante bien, cosa normal dado lo lentísima que he ido durante un año y pico…








domingo, 13 de septiembre de 2015

Mi lesiones y yo- 1ª parte

Hoy quiero hablaros de un peaje que tenemos que vivir aquellas personas que decidimos mantenernos en forma haciendo ejercicio o que trabajamos con nuestro cuerpo.
Las lesiones, ay....

Recuerdo mi primera gran lesión fue cuando era bailarina de José Luis Moreno y tenía unos 20 años: si recordáis algunos de sus bailes, estábamos siempre levantando la pierna hasta darnos con ella en la cabeza y en una de estas me hice daño en el músculo femoral.






Sí, era esa bonita época en que las bailarinas enseñábamos el culo.... Seguro que me encontráis en el video (llevo el pelo muy largo y rubio) Haz CLICK en la foto




Pero ya al día siguiente tenía que bailar, en eso los artistas somos muy cabezones, que ya se puede estar cayendo el mundo o nosotros ingresados en urgencias que si al día siguiente hay que grabar un programa o hacer una función en el teatro, allí vamos a estar.

Así es que yo seguí levantándola y levantándola y claro aquello cada vez estaba peor. Además era algo muy interior y era muy difícil localizarlo en los masajes del fisio a los que acudía religiosamente al menos una vez al mes.

Con los meses aprendí a convivir con ese dolor y haciendo algunos truquitos, conseguía que pareciera que levantaba igual la pierna.

Después de eso, unos años después de nuevo en otro programa de José Luis Moreno que grabamos en Vigo, me hice un esguince y os juro que al día siguiente estaba bailando. ¿Cómo?
Me fui a una curandera que me pasó los dedos desde casi los gemelos hasta la parte más baja del talón haciéndome un daño de muerte y me fui de allí andando.
Como quedaban pocos días para acabar las grabaciones pude hacer los bailes haciendo otro truco: ese pie siempre estaba de puntillas, o sea sólo apoyaba la parte de los dedos.

Además de estas dos lesiones, de vez en cuando los abductores me daban problemas, o me salían dolores puntuales por algún baile en el que hubiera pasos muy complejos.
Hasta que tuve el accidente de tráfico en el que perdí a una amiga, una pareja tuvo fracturas varias y yo me rompí una pierna en el año 1.996. Más bien me la destrocé. Además mi pelvis se quedó ligeramente girada y así sigue.

Por mi historial como bailarina, lo en forma que estaba mi cuerpo y lo preparada que estaba mentalmente para una rehabilitación hicieron que en año y medio incluso pudiera volver a bailar aunque fuera en la fila detrás y gracias a todos mis amigos coreógrafos que me dieron una oportunidad los últimos meses de mi carrera.
Debido a la pésima rehabilitación que hice, ya que no encontré a nadie para recuperar mi pierna de bailarina, me acabé provocando la lesión de cintila iliotibial o fascia lata que arrastro desde entonces.
Me costó meses de mucho dolor hasta que pude empezar a bajar cuestas y escaleras.

Cuando unos años después empecé a practicar senderismo, esta lesión volvió a salir y tuve que usar siempre palos para bajar las montañas.
A todo esto NADIE me diagnosticó nunca que fuera la fascia lata, ni con resonancias, ni traumatólogos, ni fisioterapeutas. Raro, raro...

Hasta que hace en enero del año pasado empecé  a practicar running y cuatro meses después casi no puedo acabar mi primera carrera: la carrera de la mujer de Madrid en mayo del 2014.
Dos días después fui a echarme a correr detrás de uno de mis hijos, cuando un dolor horrible empezó en los laterales de ambos talones.
Poco después una fascitis no muy grave.
Empecé a encadenar lesiones y pasé todo el verano con fisios, rehabilitación casera y de paso me hice un estudio de la pisada, tras la que me pusieron unas plantillas que aún uso.
Claro, la fascia dejó de dar señales...

En septiembre empecé en Running Company muy, muy lentamente y todo fue muy bien hasta que una semana antes de la carrera de los bomberos en marzo del 2015, el tendón de Aquiles del pie derecho se sobrecargó, pero pude hacerla... Eso sí, lo pagué bien caro.
Un dolor horrible, horrible que no me permitía ni andar, que hacía que cada vez que uno de los niños me llamaba para que fuera, me echara a temblar...

De nuevo a base de reposo y fisio, logré que fuera desapareciendo.
En mayo empecé de nuevo haciendo CACO, un sistema en el que vas alternando correr y andar hasta que el cuerpo vuelve a estar preparado para correr.

A la vez decidí probar un nuevo tipo de masaje que trataba la reeducación postura y las cadenas musculares intentando arreglar lo de la fascia lata. Me gustó bastante, pero dos meses después de hacerme varios, se m volvió a sobrecargar.
Durante este verano, el del 2015, he corrido organizándome yo solita y además el mes de agosto prácticamente no he podido correr por que no tenía ayuda con los niños.
Ah, bueno, sí. Contraté a mi hijo mayor, Rodrigo media hora al día para que cuidara a los pequeños y así yo hacer un pequeño circuito de tonificación. ¡Todos felices!

Y ahora tal y como os conté el otro día, he contratado a David, mi entrenador a ver si así consigo correr sin lesionarme. Lo primero que hizo fue recomendarme la técnica EPI para la fascia y tras leer un poco sobre ella me gustó que dado que la lesión tenía 18 años a la fuerza había degeneración y la EPI ayuda a regenerar.









Ya llevo 2 sesiones y quiero creer que sí, que va a funcionar por que ya me he hecho de todo y estoy HARTA y esta vez tiene que ser.
El dolor que produce es increíble, pero, bueno, es un dolor positivo, de cura. Además, debido a la antigüedad de la lesión me ponen láser, punciones secas y una cosas que golpea la zona de la lesión con toques.

Para rematar este panorama, por una mezcla de componente genético, más mis 12 años de bailarina haciéndolo en tacones, mi juanetes han crecido demasiado y tengo uno especialmente mal.
Perdón por la foto, que se que los pies de adulto impresionan, ja, ja.







Tengo cita en octubre en una unidad especial de pie por que esto va siempre a peor y ¡sólo tengo 48 años! A ver qué me sugieren.
Me queda mucho por guerrear...

Dentro de seis meses, haré una segunda parte del tema de "mi mundo lesiones en el running", a ver si de verdad las he dejado atrás.

Quizás os preguntaréis cómo me quedan ánimos para querer correr, pero eso ya os lo cuento otro día... por que me quedan.... ¡Y muchos!

Hace falta mucha fuera mental para ser capaz de aguantar esos días en que está totalmente hundido, en el que sabes que la vida está llena de cosas buenas pero tú sólo puedes ver que te duele una parte de tu cuerpo que te impide hacer lo que quieres: correr, bailar, nadar... Y es que cuando un cuerpo y una mente piden ejercicio... ¡es como si te lo gritaran!